Prince Bandroom es una de las salas de conciertos con más historia de Melbourne. Forma parte del emblemático Prince Hotel, un edificio art déco situado en el número 29 de Fitzroy Street, en el animado barrio costero de St Kilda. Tras su fachada histórica se encuentra una sala que ha recibido durante décadas a músicos, clubbers, noctámbulos y magníficos personajes alternativos. Por su escenario han pasado estrellas internacionales, artistas australianos, grupos emergentes y DJs. Su programación actual abarca rock, pop, punk, electrónica, espectáculos tributo y algunos eventos queer.
El Prince también ocupa un lugar fundamental en la historia LGBTQ+ de Melbourne. Mucho antes de que las banderas arcoíris se convirtieran en una estrategia comercial, el antiguo Prince of Wales Hotel ya recibía a hombres gays, lesbianas y otros miembros de la comunidad queer. A finales de los años setenta comenzaron sus legendarias fiestas dominicales Pokeys, que combinaban espectáculos drag, baile y una buena dosis de teatralidad. Llegaron a atraer a multitudes enormes y continuaron durante unos catorce años. El hotel también acogió Pennies, una popular discoteca lesbiana. Estas noches convirtieron el Prince en uno de los principales espacios de encuentro LGBTQ+ de la ciudad y ayudaron a consolidar el carácter bohemio y diverso de St Kilda.
Sin embargo, es importante comprender su identidad actual. Prince Bandroom ya no es un club específicamente gay. Su público habitual es amplio y variado, y la mayoría de las noches están organizadas en torno a un artista o género musical, no a la vida nocturna LGBTQ+. Su inclusión en una guía gay se justifica por una historia queer auténtica y una larga tradición de inclusión, no por la existencia de una fiesta gay permanente. Conviene consultar siempre la agenda antes de acudir: una noche puede estar dedicada al rock alternativo, otra a la música electrónica y otra a una celebración claramente queer.
La sala conserva el ambiente propio de un local veterano: luces bajas, mucha energía y toda la atención dirigida hacia el escenario. Su reputación se ha construido con conciertos memorables, no con una experiencia VIP demasiado pulida. Durante los espectáculos de pie, el espacio puede llenarse y volverse ruidoso, caluroso y bastante intenso. Para algunos, esa es exactamente la razón para acudir; para los demás, al menos sirve como recordatorio de llevar calzado cómodo. Hay servicio de bar durante los eventos, y el resto del Prince Hotel ofrece otros espacios para comer o tomar algo.
El complejo se encuentra cerca de St Kilda Beach, Fitzroy Street y Acland Street. Desde el centro de Melbourne se puede llegar fácilmente en tranvía. Los horarios de apertura, precios, restricciones de edad y condiciones de entrada cambian según el concierto y el promotor. Comprar la entrada con antelación es recomendable. No hay que confundir los horarios generales del hotel con el acceso al Bandroom: la sala suele abrir únicamente cuando hay una actuación o un evento privado programado.
Prince Bandroom continúa abierto. El Prince Hotel está atravesando una evolución más amplia durante 2026, aunque debe seguir funcionando mientras se realizan las obras. Para los viajeros gays, esta dirección debe entenderse como una sala de música legendaria con un extraordinario pasado LGBTQ+, y no como un bar gay contemporáneo abierto todas las noches. Elige un concierto que realmente te interese, disfruta del ambiente y recuerda que generaciones de personas queer convirtieron estas mismas salas en una de las instituciones dominicales más fabulosas de Melbourne.
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